Interiores / Carlos López Arriaga

Cd. Victoria, Tam. – El mal ejemplo contagia más pronto que el ejercicio de la virtud. Las pifias dejan precedente, son algo parecido a virus mentales que observan un comportamiento autorreplicante.

En este sentido, el llamado “síndrome tamaulipeco” parece haber infectado a PEPE TOÑO MEADE, en su corta historia como hijo adoptivo del priísmo y (en calidad de ello) candidato presidencial.

En dicho empeño, sin duda tiene en quiénes inspirarse. Mire usted, figuras de la talla de BALTAZAR HINOJOSA y OSCAR ALMARAZ, por citar dos ejemplos preclaros de la política nativa.

El primero excandidato fallido a la gubernatura y actual titular de SAGARPA. El segundo alcalde cuerudo, hoy día en precampaña reeleccionista.

De HINOJOSA se recuerda aquel “Yo mero” que lanzó de su ronco pecho un 24 de mayo de 2016 en Tampico, cuando su campaña por Tamaulipas estaba en camino al despeñadero.

Fue entonces cuando decidió romper con sus antecesores (también priístas) en aquel discurso donde nos avisó (notificó, informó) sobre detalles demasiado obvios, pero la pareció importarte recordarnos.

Cuando dijo aquello de: “no soy TOMÁS, no soy EUGENIO, no soy EGIDIO, ni jamás seré CABEZA DE VACA.”

Asunto de identidad que, por supuesto ya conocíamos. No era necesario mostrar acta de nacimiento ni fe de bautizo para que supiéramos a qué nombre responde el señor.

Pero HINOJOSA hubo de rematar con aquella frase grabada para la historia, inspirado tal vez en la canción de CHAVA FLORES donde reza al canto: “yo soy quien soy y no me parezco a naiden.”

De tal certeza habría derivado el “no se equivoquen, el candidato de esta contienda soy yo, yo mero” de BALTAZAR.

Autodefinición que dejaría tal impronta (huella, rastro, marca) en el subconsciente colectivo que luego sería incorporada a la batería doctrinal de TOÑO MEADE, vía #Twitter.

La réplica imitativa tardó, pero llegó, en letra del presidenciable, cuando MEADE, el pasado 8 de febrero, intercambió algunos fuegos de artificio con la obradorista TATIANA CLOUTHIER.

El incidente, de sobra conocido, se suscita a partir de que el susodicho anota en la red del pajarito que “México necesita un presidente serio. Un profesional que sepa enfrentar los retos internos y externos.”

A lo que TATIANA, con toda la mala leche del mundo, le preguntaría, en la misma red: “¿A quién propone?”, revirando MEADE con sabiduría baltazarista: “¡Yo mero!”

Hay una parte de la historia que poco se conoce y fue contada por el periódico EL FINANCIERO unas semanas después, el primero de marzo.

Resulta que PEPE TOÑO quedó tan contento con su desplante, que registró ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) el derecho exclusivo a utilizar la marca “yo mero” en tareas propagandísticas y publicitarias, durante los próximos 10 años.

Y no es broma, mire usted, como lo pudo atestiguar el portal VERIFICADO 2018, encargado de combatir noticias falsas (fake news) y constatar la veracidad de la información difundida en torno a la contienda presidencial.

En efecto, según el expediente del IMPI clave 2010475, las frases “Yo Mero”, “JOSÉ ANTONIO MEADE” y “MEADE 2018” son ya de su propiedad, a partir del 16 de febrero pasado, lo cual le significó un costo de 12 mil 288 pesos. Trámite que realizó con la asistencia del bufete ÁLVAREZ TOSTADO & DÍEZ MARINA S.C.

Pero resulta que la aportación tamaulipeca a la campaña de MEADE no parece haber concluido con dicho caso.

El lector recordará que el pasado 11 de septiembre de 2017, durante su primer informe de labores, el alcalde de Victoria OSCAR ALMARAZ lanzó de su ronco pecho otro esplendoroso #hashtag, para regocijo de la comunidad tuitera regional.

Junto a colaboradores y seguidores, ante la mirada expectante de los medios, ALMARAZ narraba felizmente las hazañas de su administración, el programa permanente de bacheo y alumbrado público, así como el recuento de 15 mil lámparas para el alumbrado público.

Fue en este último rubro donde buscaría alcanzar la cumbre del lirismo, con una frase acaso poética o (incluso) cercana al pronunciamiento metafísico, al decir: “¡Que se vaya la luz y que regrese la oscuridad!”

Desde luego, el guión señalaba lo contrario, pero un lapsus de último momento invirtió palabras y significados.

Lo cuál haría trabajar horas extras a columnistas con vocación psicoanalítica que acariciaron la idea de una probable proyección de su inconsciente más oscuro.

Otros colegas, expertos en artes ocultas, especularon con la posibilidad de una invocación a las fuerzas macabras que hicieron factible su triunfo electoral.

El caso es que ALMARAZ, ni tardo ni perezoso (no bien notó las risotadas del público) repitió tranquilamente la línea del discurso, corrigiendo el entuerto.

Y hasta se dio el lujo de justificarse con la broma de que habría dicho tal cosa “nomás para ver si estaban atentos.”

Aunque estas mañas se pegan y aquí estriba la preocupación compartida por tirios y troyanos, mire usted, pues la principal víctima sigue siendo el doctor MEADE.

El 28 de enero pasado, en un encuentro con miembros y dirigentes del PANAL en Hidalgo, les dijo que México avanzará en desarrollo cuando “se hayan resolvido” (sic) sus derechos fundamentales.

Más tarde, tratando de enmendar tan penoso traspiés, el hombre publicaría una foto suya en redes sociales haciendo planas (como alumno de primaria) donde repite, línea tras línea, que se dice resuelto y no resolvido.

Apenas 20 días antes (el 8 de enero) sus adversarios le habían trucado un video de su gira por Zacatecas, el 2 de enero, poniendo en boca suya la frase de que “la calle es para el delincuente y la cárcel para el ciudadano.”

Aunque luego los medios tuvieron oportunidad de comprobar que había sido, en efecto, una falsificación. Nunca dijo eso, se lo editaron sus enemigos con aviesas intenciones.

Pero bueno, como al mal fario parece perseguir a este hombre, el pasado jueves 26 de abril, durante su gira por Reynosa, Tamaulipas, de nueva cuenta fue piedra de escándalo.

Solo que esta vez sí resultó cierto. Emocionado al micrófono, ante 5 mil simpatizantes que atestaron el lienzo charro local, MEADE habló del cambio para luego afirmar que le gustaría (así dijo) “que las cosas buenas bajaran, y las cosas malas subieran”.

Lo más curioso es que luego añadió: “las cosas están al revés en Tamaulipas y las vamos a enderezar.”

En efecto, están al revés, sobre todo cuando las suscriben los señores HINOJOZA, ALMARAZ y MEADE.

¿Urge enderezarlas?, definitivamente. Por principio, en su expresión formal, vocabulario, lenguaje.

Y, por supuesto, en todo lo que haya de trasfondo, psicoanalítico o brujeril.

 

BUZÓN: lopezarriaga21@gmail.com

WEB: http://lopezarriaga.blogspot.com

 

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