Interiores / Carlos López Arriaga

Cd. Victoria, Tam. Aunque los veredictos pendientes del Tribunal Electoral pueden todavía modificar ligeramente los números, en términos generales, el bloque legislativo conformado por MORENA, PT y PES logró holgadamente el anhelado 50% más uno en ambas cámaras.

Estratégica meta que, en números absolutos, podríamos traducir en mínimos de “250 diputaciones más una” y “64 senadurías más una.” Por supuesto, en los hechos fueron rebasadas ambas consignas.

Se trata de un propósito que AMLO enfatizó durante la segunda mitad de las campañas, cuando pidió el “voto parejo” por sus candidatos en todas las urnas, argumentando que un control amplio del Congreso daría fluidez a la llamada “cuarta transformación.”

El caso es que logró las tres cosas. Ganó la presidencia con mayoría absoluta en las dos cámaras, lo cual le otorga (por principio) gobernabilidad sobrada. Ese legislativo amigable y cooperador con el que soñaron FOX, CALDERÓN y PEÑA.

Con un añadido importante, un plus. Sumando bancadas de los tres partidos obradoristas, de mayoría y representación proporcional, resulta que sus números llegaron bastante más arriba y esto motiva un cambio de planes. Una ampliación.

No fueron las imaginadas “250 diputaciones más una” sino un número mayor que, según distintas fuentes, oscilaría entre 306 y 309 sillones en San Lázaro. También fue superado el propósito de obtener “64 senadurías más una”, pues habrían alcanzado 69.

De esta ventaja inesperada parte el replanteamiento de objetivos más ambiciosos que hoy se percibe en el primer equipo de LÓPEZ OBRADOR.

Si bien, con la mayoría absoluta ya es posible aprobar las iniciativas regulares del trabajo parlamentario, todavía existe un escalón más alto, como es la obtención de una mayoría calificada que les facilite la consecución de reformas constitucionales.

Bastante más que el referido “cincuenta más uno” pues se necesitan las dos terceras partes del voto cameral para modificar la Carta Magna.

Al respecto, el Sistema de Información Legislativa (SIL) de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) nos dice en su portal, que para alcanzar una mayoría calificada se requieren 334 votos de los 500 diputados y 85 de 128 senadores.

Tiene mucho sentido, entonces, que los estrategas del obradorismo anden buscando ampliar su esquema de alianzas porque esto les permitiría aceitar al máximo la locomotora de cambios, incluyendo los constitucionales.

Aquí nace la importancia del insólito videomensaje publicado la semana anterior por el partido Movimiento Ciudadano (MC), su líder (el entrante senador) DANTE DELGADO y sus compañeros de ruta.

Fue tema de esta columna el viernes pasado, entre otras razones, por la forma tan desinhibida que emplearon los suscritos para ofrecerle el apoyo de sus 28 diputados federales y 7 senadores al nuevo presidente.

El argumento es simplista y directo: “ser oposición es amar a México” y, por ende, “aquí están todos nuestros votos” (…) “en la cámara de diputados y en el senado”, por principio, dicen, para “revertir el gasolinazo.”

Aunque la incondicionalidad del gesto, su desinhibida presentación, musicalización, nos hacen pensar que el MC se lanzó, de plano, “a la cargada” y está poniendo en bandeja de plata su capital legislativo ante LÓPEZ OBRADOR.

Lo cuál nos lleva a los números de párrafos anteriores. En términos aproximados (salvo la mejor cifra que ofrezca el TEPJF) si la bancada conjunta (MORENA, PT, PES) andará entre 306 y 309 diputados, al añadirle los probables 28 del MC, alcanzarían un margen entre 334 y 337 curules, asegurando así la mayoría constitucional (334).

Más difícil será en el senado porque al unir los escaños obradoristas (69) con los del MC (7) se alcanzarían 76, faltándole 9 para obtener la suma mágica (85 de 128) donde todas las reformas son viables.

Sin embargo, importa considerar que Movimiento Ciudadano no es la única fuente disponible de apoyos, para dicha intentona por ampliar la alianza legislativa de AMLO.

Puntos más, puntos menos, las respectivas cosechas de diputados y senadores serían de 21/8 para el PRD y 16/7 para el PVEM. Nada impide, pues, que cunda el ejemplo y tales organizaciones sigan el mismo camino, así fuera parcialmente.

Queda clara la ausencia de pudor por parte de DANTE DELGADO al abandonar alegremente el proyecto que compartió con RICARDO ANAYA y echarse en brazos de AMLO.

Un detalle más. La coalición encabezada por MORENA observa la rara paradoja de un poder extraordinario, avasallante, en el más alto mando de la República. Ello, aunque solamente opera como gobierno en cinco entidades federativas (Chiapas, Tabasco, Veracruz, Morelos y la Ciudad de México).

El coctel de fuerzas que hoy se perfila en el Congreso de la Unión, aglutinando a la alianza original (MORENA, PT, PES) con aliados emergentes (MC) y tránsfugas de otros partidos (PRD, PVEM) otorgaría al tabasqueño un dominio integral de los cuerpos legislativos. Todo el poder, ¿demasiado poder?
Facilitaría (además) los amarres suficientes para avanzar tras la siguiente meta que ya empieza a perfilarse en la agenda de los vencedores, aquí y allá, arriba y abajo, fuerte y quedito. La conquista territorial.

Estamos ante un partido hambriento de mandos regionales, gobiernos estatales, municipales y congresos locales. Para AMLO es prioridad vertebrar geográficamente a MORENA, tiene prisa en ello y (necesario es decirlo) capital de sobra para invertir en dicha empresa.

BUZÓN: lopezarriaga21@gmail.com

WEB: http://lopezarriaga.blogspot.com

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